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Charles Brewer - Center Bar

Bienvenidos a la página Web oficial de Charles Brewer-Carías.

Estamos trabajando, para que muy pronto puedas encontrar en ella mucha información y material fotográfico espectacular de nuestra mágica y hermosa Venezuela.

Comienza la Expedición: Primer relato de la Expedición con fotos: Muchimuk 2009

 

Expedición MUCHIMUK 2009 al Chimanta

Auspiciada por la Sociedad de Ciencias Naturales y la Fundación EXPLORA

Antecedentes:

Cuando iniciamos la exploración de la Cueva que bautizaron como nuestro nombre en la cumbre Churi-tepui del Macizo del Chimantá, situado en las Tierras Altas de Guayana, la totalidad de las cavernas que habían sido exploradas en el Auyantepui, Akopan, Kukenam, así como las cuevas “Ojos de Cristal“ de reciente descubrimiento en la cumbre del Monte Roraima, fueron entendidas como la continuación de las grietas que rasgan la superficie de estas mesetas que están formadas por capas de arena y de otros materiales aluviales que fueron depositados a nivel del mar durante el inicio del período Precámbrico, es decir; antes de que aparecieran organismos con estructuras sólidas que pudieran dejar huellas o fósiles. Pero apenas llevábamos caminando un kilómetro dentro de aquella enorme galería, donde en uno de sus salones cabe la totalidad de aire que desplaza la cueva del Guacharo de Caripe, nos dimos cuenta de que lo que estábamos observándo tanto en dimensión como contenido, cambiaría la historia de la espeleología porque, los túneles que recorríamos mantenían una dirección o acimut diferente al del que llevaban los dos principales sistemas de grietas que hienden toda la superficie de esta meseta de 2400m de altitud y porque en su interior, habían hecho su hogar unos seres pétreos que han rsultado totalmente nuevos para el mundo y que hemos llamado “Bioespeleotemas“.

Ya a partir de 1971, que fue cuando hicimos la exploración y el descubrimiento de las Cuevas del Cerro Autana, fue cuando supimos con certeza que esta, que fue la primera cueva que se reportó en un tepuy, estaba abierta en una roca que era completamente diferente en composición y en origen al de las rocas de las demás cavernas del mundo y que, tanto por la insolubilidad del cuarzo, como por el espesor y la densidad de los estratos de la roca que separaba a esta caverna de la superficie de la meseta, quizás no encontraríamos en ella a los clásicos espeleotemas con forma de estalactitas o estalagmitas. Pero esto cambió radicalmente desde la exploración pionera que realizamos en el Macizo del Chimantá en el 2004, cuando tuvimos una sorpresa que no ha dejado de sacudirnos desde que Federico Mayoral quien, se había adelantado unos pocos metros al grupo de descubridores, nos reportó que siendo submarinista le pareció haber visto unos corales que estarían creciendo fuera del agua y directamente en el piso de la cueva. Desde ese momento se abrió para todos un largo camino de investigación que ha quedado marcado por unos hitos de asombro que hemos podido ir superando mediante ocho riesgosas expediciones que solo han sido brevemente interrumpidas para tratarnos las enfermedades contagiadas por las cuevas y para organizar ideas.

Esta ansiedad por encontrar cosas nuevas no es algo que me ocurrió recientemente y recuerdo que esta inquietud se me habría instalado en la década de 1940 por revisar un albúm de barajitas de Nestlé que tenía guardado mi mamá y que se avivó a partir de que mi padre me llevaba para que oyera en su consultorio a los exploradores Gustavo Heny y Carlos Freeman que hablaban frecuentemente de invitarlo para que viera las ruinas de unas ciudades que ellos habían visto perdidas en la selva. Sin embargo no sabía yo entonces de que había que ser estoico para soportar los esfuerzos y la ansiedad resultante de las expediciones que haría y este requisito lo empecé a construir escalando todos los picos nevados de nuestros Andes cuando tenía 16 años y no contábamos ni con un saco de dormir para protegernos. Aunque ello que se fué haciendo una norma de vida, quedó plenamente justificado después de que conocimos la saga del Coronel Percy Fawcett y su empeño por visitar en el Matto Grosso una ciudad perdida de la cuál nunca regresó.

Sin embargo, no fue sino después de nuestra búsqueda infructuosa de la perdida ciudad Guirior durante la expedición que dirigimos hacia el Alto rio Paragua y después de haber convivido intimamente con los indígenas Yekuana que habían llegadoi al rio Erebato en 1961 cuando, junto con el piloto Harry Gibson, nos dedicamos a buscar seriamente a los evasivos Ewaipanomas, los hombres de cara en el pecho, que nos dijeron que continuaban deambulando por las selvas del Caura, así como igualmente le informaron otros indígenas a Sir Walter Ralegh cuatrocientos años antes. También tratamos en aquellos arriesgados vuelos de ubicar algún animal de origen Jurásico que creímos habría sido el responsable de hacer hervir la superficie del Lago Leopoldo con su zambullida, justo una vez cuando filmadora en mano, pasamos rasantes con el avión de Gibson por sobre esta caverna inundada. Pero nunca encontramos nada y solo años mas tarde, primero Alejandro Laime y después los exploradores Armando Michelangeli y José Miguel Pérez, dijeron haber visto unos Plesiosauros nadando sobre la cumbre el Auyantepui. Así es que en 1962 pensábamos que las leyendas indígenas sobre monstruos voladores pudieran haber tenido su orígen en la sombra de algún Pterosauro trasnochado en el tiempo, tal como el Tupuxuara o el Ananghuera que fueron encontraron fosilizados en Brasil; aunque ahora pensamos que quizás ese posible animal volador que se hospedaría en cuevas como la del Autana o del Paragua, que estuvieron abiertas al viento desde siempre y mucho antes de que ocurriera el letal impacto del meteorito que acabó con los dinosaurios, pudiera haber sido algún ave extinta de origen mas reciente que pudo haber estado emparentada con los gigantescos Moas de Nueva Zelandia.

Aunque hasta el momento no hemos podido conseguir en las cuevas del Autana, ni en las Simas de Sarisariñama o enlas del Chimantá, cáscara alguna de los huevos, o restos de los huesos de aquel maligno ser-pájaro o ser-murciélago con dimensión y fuerza sobrehumanas según dicen actualmente las leyendas indígenas que se surten del humo de las hogueras nocturnas; estos si fueron temidos por sus antepasados indígenas que en el alto rio Caura lo llamaron Shári, que por el río Erebato llamaron Dimóshi, y que por el rio Paragua fué conocido como Maripa-den, y también como: Déde. Por lo que concluimos, que este ente pudo haber sido el mismo que quedó identificado plenamente como el Muchimuk durante reuniones indígenas que se hicieron recientemente al pié del Chimantá y cuyo resumen anexo en este escrito. Un depredador dueño de la noche y de la vida, que la historia hablada por lo indígenas Macushi del rio Paragua asegura que una vez le fue descubierto uno de sus refugios en la escarpa occidental de Guaiquinima-tepui, gracias a que los habitantes de uno de los pueblos situados en su ribera, decidieron preparar a una anciana para que le sirviera de señuelo a esta suerte de dragón, y en contra de su voluntad le ataron un tizón encendido a una pierna. Entonces, cuando aquél ente-alado se elevó por los aires cargando su añejada presa, los guerreros pudieron seguir por el firmamento la ruta de chispas y gritos que rasgaba la noche y que fué trazando así un mapa para llegar hasta su morada cavernaria, donde lo encontraron meciéndose en su hamaquita y lo flecharon. Este Maripa-den salió entonces por la parte de atrás de la caverna..! y se despidió de sus hijos diciéndoles que no comieran mas a los humanos, después se remontó malamante herido y voló hacia el oeste pasando sobre un rió sobre el que defecó, y es por ello que desde entonces a ese río se le conoce como Dede-wata (Erebato), que es donde yo viví con los Yekuana.

Con el paso del tiempo y por tanto oir cuentos y rehender selvas, nuestros sentidos se fueron afinando y, a pesar de que las cáscaras de huevos prehistóricos aún no se han materializado, consideramos que la preparación para encontrar lo que nadie buscaba nos permitió encontrar otras cosas, como esas ranas, insectos y plantas que por centenares han resultado nuevas para el mundo, atesorar restos de meteoritos imantados, sostener en nuestra manos muelas de Megaterio del rio Manapiare y, lo mas importante de todo lo inesperado, topar con un importantísimo y secreto yacimiento arqueológico. Pero quizás lo mas importante de todo, fue que esta preparación fue la que nos permitió el estar preparados para, entender en un instante, que dentro de estas cavernas de recorríamos y descubríamos moraban unos organismos pétreos que serían únicos en el mundo, aunque su procedencia, metabolismo y Reino aún son desconocidos: pero que sellados en el interior de la oscuridad mas extrema que reina en el seno de la roca de este tepuy, habían estado viviendo durante centenares de miles de años, registrando en sus bandas de crecimiento información críptica sobre cuál habría sido la duración de las sequías y glaciaciones, las erupciones volcánicas, los movimientos tectónicos, los impactos de meteoritos y en general, habrían grabando en sus tejidos pétreos una bitácora del paleoclima.

Finalmente, y aunque al principio no me pareció que esto sería del todo necesario, he comprendido que al presentar estos documentos cavernarios debo aprovechar para desmentir rotundamente, el que estas cavernas que perforan las entrañas del Mundo Perdido correspondan a la cueva Akahim, la supuesta entrada norte de la gran cueva de Akakor que fue descrita e instalada en la mitología selvática a partir de que el desventurado Karl Brugger se entrevistara con Tatunca Nara en Manaus. Así como también considero oportuno dejar claro que, tampoco hemos hallado en medio de esas oscuridades eternas, alguna mesa de oro procedente de la cultura Ugha Mongulala, de que le quedarían ahora solo tres patas después de que, según le comentaron al concejal Issam Madi en Santa Elena de Uairén, con la ayuda de una segueta y de ciertas complicidades le hubiésemos arrancado la cuarta pata para poder financiar nuestras expediciones.

Como ven, tenemos mucho que contar, pero también mucho que callar. Esto último como una promesa ofrecida a José Miguel, a Federico y a mi hijo Charles después de los llevé a ver el lugar de la ciudad de Manoa porque, sabemos la calidad de la información que tenemos y algo de lo que ofrecemos en este libro que hemos preparado como una ventana para estimular a los inquietos; también podría servir como la puerta de una cripta para sepultar a los avaros.

Para justificar las fotografías que hemos elegido entre millares, debo apoyarme en las palabras que expresó el indígena Pemón Leonardo Criollo cuando finalizamos la expedición a la que nos acompañó durante 10 dias para explorar la caverna que bautizamos como Muchimuk :

“No hay en nuestra lengua palabras para explicar lo que he visto, porque de esto solo lo he visto en los sueños“.

Charles Brewer-Carias en la Cumbre del Chimantá, 30 de Junio del 2009.

La expedición del mes de Mayo del 2009

Nuestra decisión de hacer durante el mes de Mayo del 2009 una nueva expedición a la zona norte del Churi-tepui que ya habíamos visitado en el mes de Enero de este mismo año, se debió principalmente a la amenaza de que nuestras investigaciones fuesen aprovechadas por un grupo de espeleólogos que parecían trabajar como unos “paparazzi“ o “chupa ruedas“, como se le llama a los ciclistas que aprovechan el esfuerzo de los punteros; aunque recientes aclaratorias parece que los hace solo culpables en cierto grado. Pero el hecho fue que estos espeleólogos extranjeros se presentaron sin ningún patrocinio nacional venezolano para explorar una de las cuevas cuya identidad nos habíamos esforzado por mantener en secreto, realizando así un acto que calificamos inicialmente de piratería científica por decir lo menos, aunque después conocimos que no del todo, ya que según estos exploradores de muy alta categoría, ellos fueron llevados a la zona por ellos desconocida, por alguien local que pareciera no entender en lo absoluto, las investigaciones que realizamos en esta montaña donde le consta que hemos trabajado continuamente a lo largo de los últimos cinco años.

Sabíamos que nos encontrábamos a la entrada del período de lluvias y estábamos conscientes del riesgo que implicaba tener que explorar unas cavernas donde los ríos huéspedes que los alimentan desde la cumbre ya nos habían hecho conocer de sus inundaciones explosivas. Por lo que el primer requisito que solicitó el equipo élite de los exploradores Eslovacos y Checos que invitamos para hacer el trabajo, fué que lleváramos con nostros un bote inflable para emplearlo en caso de quedar atrapados por algún tsunami, como nos ocurrió en Mayo del año 2004. Igualmente las linternas y el equipo general para la exploración estuvo concebido para flotar y mantenerse seco. Sin embargo, la inexplicable extensión del verano que ocurrió este año nos favoreció, y todos los objetivos se cumplieron a pesar de la adversidad de algunos elementos puntuales que indispuso a alguien temporalmente; tal como el que uno de los exploradores quedara atascado y colgando en el aire tratando de suparar una cornisa durante una hora; que el mas experimentado de los topos espeleólogos se hubiese perdido durante dos horas dentro de la nueva caverna y hubieemos temido lo peor; o que la mantequilla de Mani se hubiese quedado en el Campamento Base; que durante nueve días no hubiesemos tenido agua cerca y ninguno pudo bañarse ya que el agua empleada para la higiene era la que encontrábamos empozada en las huellas de nuestras botas o en el interior de las piñas del género Brocchinia. Nada pues del otro mundo y totalmente esperado.. Algo notable para recordar fue, que a pesar del total deaseo, todos llegamos a acostumbramos y ninguno de los del equipo sintió el hedor que surge en esas condiciones de sudor constante y hacinamiento. Y eso nos preocupó cuando regresabamos a Caracas. Lo no explicable fué la enorme suerte de no haber tenido accidentes serios como los que ocurrieron en la expedición de enero, ya que solamente tuvimos espinas, cortes, raspones, luxaciones, una complicación por una hernia inguinal, tres rodillas lesionada, la pérdida notable de peso corporal y la probable reinfección con histoplasmósis de todos los participantes.

Pasada esta introducción anecdótica paso a explicar que, esta expedición tuvo que ser fraccionada en tres partes porque la llegada de los expedicionarios propuesta para el mes de febrero no se pudo concretar a tiempo por falta de presupuesto y también, porque algunos de los 23 miembros que formaron la expedición tuvo que cambiar en algo su vuelo y su itinerario de trabajo, así como alterar su entrada y permanencia en la expedición.

Todos los objetivos propuestos para la expedición produjeron resultados superiores a los esperados y las actividades principales realizadas durante 28 dias fueron las siguientes.

1- El Campamento Base fue instalado en el poblado Pemón de Yunek y dos miembros de esta comunidad: el Pastor evangélico Pemón Leonardo Criollo y el Sr. René Álvarez participaron con nostros en la exploraciones de las nuevas cuevas que descubrimos en el noreste.

2.- Se realizó la toma de grandes fotografías de la pared del Akopan-tepui así como de unas notables galerías en el interior de la Cueva Charles que fueron ejecutadas por el afamado fortografo Mathias Kessler apoyado por Andreas Fitzner, Thierry Bal y Peter Tooke. Para lograr esto se contó con la asistencia de Javier Mesa, Igor Elorza y ocho miembros de la comunidad de Yunek.

3.- Un trabajo reporteril fue realizado por Roland Schultz , para la revista GEO de alemania.

4.- La documentación y estudio de Bioespeleotemas ubicados en la Cueva Charles estuvo a cargo de los Dres. Don McFarlane y Joyce Lundberg, con la asistencia de Karen Brewer.

5.- La documentación fotografica de las diversas formas, familias o colonias distintas de las Bioespeleotemas de la cueva Charles como de las cuevas Eladio, Muchimuk y Colibrí fue realizada por el fotógrafo Javier Mesa.

6.- Cuatro documentales cinematográficos de diferente calidad, objetivo y extensión, fueron realizados respectivamente por Pavol Barabas (el mas ambicioso) y los otros tres mas breves fueron realizados por Peter Tooke, Federico Mayoral y Miguel Yabrudes asistido por Alfredo Chacón y Roberto Brewer.

7.- Una investigación registrada con aerofotografías oblícuas para ubicar nuevas zonas espeleológicas en el Murey-tepui, Tirepón-tepui y Eruoda-tepui del Macizo del Chimantá, fué realizada por de Charles Brewer-Carías, Branislav Smida y Pavol Barabas

8.- Las fotografías de gran formato, estero y con iluminación de magnesio de las nuevas galerías y cuevas descubiertas ahora en la parte norte del Churi-tepui fueron realizadas por Marek Audy con la asitencia de Richard Bouda.

9.- La exploración y medición de las cuevas, lagos y deltas subterráneos que fueron localizados en las nuevas cuevas nombradas temporalmente: Eladio, Colibrí y Muchimuk y que que se encuentran ubicadas en el extremo noreste del Churi-tepui, fueron medidas y levantadas topograficamente principalmente por Branislav Smida, Marcel Grifflik, Marek Audy, Richard Bouda, con el apoyo de Federico Mayoral, Pavol Barabas, Javier Mesa, Igor Elorza, Leonardo Criollo, René Alvarez, y Charles Brewer-Carías. Lo que produjo como resultado el encontrar el empalme de las nuevas cuevas, con los extremos parcialmente tapiados de varias de las cuevas estudiadas durante expediciones anteriores; generando así un nuevo concepto -el SISTEMA- para intentar describir la magnitud de lo que hemos descubierto hasta la fecha y que alcanza ahora 17,8 km de longitud: (Cueva COLIBRI 4,6km, Cueva MUCHIMUK 3,2km, Cueva CHARLES BREWER 5,2 km, Cueva DIABLO 2,3 km, Cueva ZUNA 2,5km). Esto permite considerar a esta cueva de cuarcita como la mas larga y voluminiosa del Mundo.

10.- Charles Brewer y Karen Brewer se encargaron de colectar y preservar el material genético que contienen las diversas bioespelotemas de manera que le sea estudiado su ADN por los Profesores Klaus Jaffe y Luis Márquez respectivamente de la Univesidad Simon Bolivar y del Instituto IDEA.

11.- El apoyo logístico general mediante el esamblado de una red de seguridad mediante equipos Petzl y cuerdas de 11 mm cuerdas, fue montado por Javier Mesa e Igor Elorza, y la coordinación el de transporte aéreo fue realizado gracias a, Roberto Brewer, Alfredo Guadarrama, Octavio Colson, Raul Arias y Ben Williams.

11.- La preparación de los mapas para ilustrar la topografía de las nuevas cuevas, así como la relación de continuidad que se descubrió con las otras ya estudiadas anteriormente, se están preparadndoo en la actualidad y se publicaran en las revistas especializadas a la mayor brevedad.

Reconocimiento:

Una parte de la expedición se pudo realizar en gracias a los convenios de apoyo recibidos por la Fundación EXPLORA por parte de LOPCO de Venezuela, Calidrat C.A. y CORRECCION VISUAL C.A y el éxito de la operación se debe al interés personal mostrado por el Dr. Enrique Suarez, el Sr. Horacio Velutini, el Sr. Carlos Reitze, el Sr. Alfredo Chacón y principalmente por el apoyo y coordinación del Sr. Federico Mayoral.

El transporte aéreo a se realizó gracias a la atención de Ben Williams, Raul Arias, Octavio Colson y Roberto Brewer.

El apoyo institucional de la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales fue coordinado por los Sres. Farid Ayaach y Mario Gabaldón.

 

UNA HISTORIA SOBRE MUCHIMUK DE LOS INDIGENAS PEMON:

27-Abril-2006. Santa Maria de Wonken, según relato de Julio Somera y de Claudio:

En el Tramen-tepui y el Upuigma-tepui existía el “tiri-tiri” o “Muchimuk”, y en aquel tiempo había un Piasán (Brujo) muy poderoso que se llamaba “Apichawai“, quien al ver que el ave estaba acabando con su gente, decidió intervenir para matarlo.

El Piasán prendió su tabaco y cuando quedó dormido pudo ver como era el aspecto de este Muchimuk y el sitio donde vivía.

El Piasan se preparó entonces un disfraz que construyó con la piel de un Oso palmero (Myrmecophaga tridactila) al cuál rellenó con algodón para que el ave no le hiciera daño con sus garras y también llevaba consigo el “Waktok” de piedra que usaba como encendedor y unas pelusas como de algodón de “Asadek” (Ceiba pentandra) que es muy inflamable. También como arma llevaba un hacha de piedra muy afilada y se fue a un lugar cercano de Tramen-tepui, que es un cerro que queda hacia donde la gente pernocta cuando van por el camino de tierra hacia el pueblo de Urimán que está en el rio Caroní.

Un día mientras el Piasan Apichawa esperaba dentro de su disfráz, el pájaro gigante se le acerco y el Piasan se dejo agarrar por este pájaro que quería comerse al Oso. Entonces este pájaro Muchimuk cargó al Piasán disfrazado por sobre el Acopan y otros tepuyes, y cada vez que el ave bajaba para pararse y poder comer, el Piasán la empujaba con el hacha y de esta forma evitaba que el pájaro descansara del peso del Piasan. El pájaro siguió así volando por varias horas con el Piasán colgado de sus garras y lo llevó volando por sobre el Apaurai-tepui, (Cerro de la Urna) y por último llevó hasta el Tramen-tepui, que es el lugar donde tenía su nido, y cuando el pájaro se posó en el Tramen- tepui se encontraba ya muy cansado y no pudo levantar el vuelo otra vez, entonces el Piasán Apichawa aprovechó y le pegó con el hacha en una paleta en la parte de arriba, lo mató y después lo despedazó.

MUCHIMAK: es el nombre de la cueva o Tok-datak- (Esta ultima palabra se puede traducir como: Lugar propio de la cueva)

MUCHIMUK: (y también Tiri-tiri) es el nombre del ave que comía gente

Anex:

1. These are three of the plants I pressed in my notebook,

2. The drawing I made at the Salon de los relojes de arena at Cueva Colibri

3. The group picture was taken and I was drawing.....

4. The actual (secret and changing) map Marek-Brano-Brewer of the caves . 5.- A picture of some biospeleothems of cueva Eladio

6. Two pictures of the Salon Svetlana

7. Our camp at the northern face of Churi-tepui, in front the Tirepón-tepui.

8. The Muchimuk cave (and name) initial map by Marek and company

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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